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Minotauro: La historia de Juan y María
Juan llegó a la Argentina cuando se estaba iniciando el año 1948. Vino sólo, como tantos italianos, vino joven, vino a buscar una esperanza. Cabeza en alto, dejando miedos y dudas en altamar y los afectos en la patria vieja. Pero con la fuerza y la decisión intactas de la lucha diaria por un futuro para él y para su familia.
Trabajó muy duro. Al poco tiempo sus padres y hermanos pudieron venir también. Y ya no estaba sólo, y ya estaba convencido de que en esta tierra iba a sembrar, iba a crecer e iba terminar amando como si fuera la propia.
Toda la familia trabaja durante 40 años en la construcción y en un “recreo”, mientras Juan seguía implacable con su destino, ve llegar a María. Italiana también, emigrante, laburante, con quien inmediatamente compartió los mismos códigos, las señales de aquellos que con valentía cruzaron el mar sin saber exactamente qué había detrás. Juan y María se casan. Tienen dos hijos: Claudio y Alberto. Dos criaturas que iban a llenar la casa de felicidad y alboroto.
Allá por los 80, la empresa constructora de la Familia Moro, adquiere el predio donde hoy funciona el parador. Había que ponerle nombre al nuevo emprendimiento. Y como si tuviesen la oportunidad de regresar de nuevo a Europa eligen un nombre proveniente de la mitología griega, que representa a un monstruo de la isla de Creta, mitad hombre, la otra mitad toro.
Así nace MINOTAURO.
A Claudio, el hijo mayor de la familia, estudiante de arquitectura en aquella época, le brillan los ojos de ganas, de inquietud, de pasión por desarrollar el primer proyecto. Y así lo hace. Poniendo toda su vocación y coraje, casi como Juan, cuando sin saber bien por qué y para qué se sube arriba de un barco y cruza el océano.
Hoy MINOTAURO, mitad hombre, mitad toro, es el parador cuya ubicación estratégica lo convierte en el más importante de la Autovía 2. Pero además, por su mitad humana, por su historia, por la calidez de su gente, es aún más. Es una empresa comprometida con los temas sociales, basada en la confianza, que se ha ido adaptando a los tiempos con inteligencia y que, además de prestar servicios esenciales a los viajeros, ofrece un lugar diferente para permanecer.
MINOTAURO, una empresa familiar, con final feliz.
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